
Desde pequeños hemos escuchado frases o refranes acerca de las palabras, por ejemplo, “las palabras se las lleva el viento” o “una palabra puede herir o hacer reír”, lo cierto es que las palabras tienen poder, y un poder limitado o ilimitado, todo depende de nuestras creencias.
Pero, ¿qué es una creencia? Una creencia es el sentimiento de certeza sobre el significado de algo, es una afirmación personal que consideramos verdadera, generalmente es inconsciente y afecta la percepción que tenemos de nosotros mismos, de los demás, de las cosas y situaciones que nos rodea. Nosotros no vivimos la realidad en sí, sino una elaboración mental de la misma, conocida también como mapas metales.
Las creencias se forman a partir de ideas que confirmamos o creemos confirmar a través de nuestra experiencia personal. Muchas de nuestras creencias son también aprendidas desde pequeños, si de niños nos enseñaron que el mundo es un lugar espantoso e inseguro, aceptaremos como válido para nosotros todo lo que refleje esa creencia; en cambio, si de pequeños nos enseñaron que el mundo es un lugar seguro, nuestras creencias serán otras. Si de pequeño le enseñaron que todo era culpa suya, pase lo que pase, ira por el mundo sitiándose culpable. Si de niño aprendió que nunca hay bastante, estará por la vida sintiendo la despensa vacía, que nunca gana lo suficiente y que vive lleno de deudas. Si de pequeño aprendió “yo no cuento, no valgo para nada” esta creencia lo hará estar en último lugar, incluso si le llegan cosas buenas sentirá que es suerte o que no se lo merece.
Comenzar a revisar conscientemente nuestras creencias hace parte del primer paso para cambiar nuestra vida; empiece por analizar conscientemente lo que dice, como se expresa frente a diferentes situaciones o áreas de su vida; por ejemplo, cuando lo saludan, “hola, ¿cómo estás?” ; ¿Cual es su respuesta?; “muy bien”, o “ahí más o menos” o “ ahí en la lucha”, estos saludos son ejemplo de las creencias y mapas mentales que tenemos, si contestamos, “en la lucha” nuestra creencia es que todo en la vida es una lucha, que la vida misma es una lucha, y la vida nos empieza a pesar y no disfrutamos las cosas que hacemos, volviéndonos unos cadáveres. Recuerde que sus palabras son el resultado de sus creencias o ideas, y cualquier idea, se puede cambiar.
Haga un listado de las diferentes áreas de su vida, familiar, social, pareja, profesión, física, espiritual, económica y salud, deténgase en las que tiene en este momento en conflicto o que quiere fortalecer, haga un listado de las palabras que normalmente utiliza en esa área, por ejemplo, en su área financiera, “es que el dinero nunca me alcanza”, “gasto más de lo que gano”, “el dinero se me va, como agua entre las manos” , entre otras, sus palabras son el resultado de sus creencias y sus creencias se convierten en su realidad, ahora entiende por qué está viviendo lo que está viviendo? Haga el ejercicio con las áreas que quiere fortalecer.
Recuerde cultivar sus creencias positivas y trabajar conscientemente las que lo limitan, pues aquello que verbal o mentalmente enviamos hacia afuera, será lo que de la misma manera vuelva a nosotros.
con cariño
Paola Tatiana Sánchez Montoya
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